En recepción se factura Perfil hepático y nada más. Por debajo, el sistema resuelve los trece insumos que ese estudio consume y los rebaja del inventario de esa sucursal, no de las otras. Sin planillas paralelas ni conteos a fin de mes.
El recetario es la pieza que sostiene todo. Cada estudio declara qué consume y en qué cantidad; el punto de venta nunca lo muestra. Así el cajero cobra rápido y el inventario queda exacto, sin que nadie tenga que acordarse de descargar reactivos a mano.
Entrega en 1 día · Química clínica
Se elige de una lista, se cobra y se imprime la factura. Eso es todo lo que ocurre del lado del mostrador.
No son sistemas separados que se sincronizan de noche. Facturar mueve el inventario en el mismo instante, y lo que se ve en pantalla es el estado real.
Catálogo de estudios por área, orden con varios exámenes y factura al instante. Si un insumo no alcanza, avisa antes de cobrar y no descuenta nada.
Cien insumos en gramos y miligramos, con existencia y mínimo propios por sucursal. Cada movimiento queda con su folio, su fecha y el saldo resultante.
Cincuenta y tres estudios con su consumo declarado. Cambiar una receta cambia el descuento de todas las facturas siguientes, sin tocar código.
Personas e instituciones con su historial de órdenes. Cada paciente recibe un enlace privado para consultar sus estudios.
Facturar en Escazú no toca la existencia de Heredia. Es el mismo insumo con tres saldos independientes, y el sistema sabe cuál mirar según dónde se cobró.
El orden no es casual. Primero el documento contable, que es lo que no puede fallar; después el registro comercial. Si el CRM se cayera, la factura ya existe.
La orden, su detalle y el descuento de cada insumo quedan escritos antes de hablar con nadie más. Es la fuente de verdad.
Se emite la factura del examen y se registra el ajuste de inventario por los reactivos consumidos.
Los laboratorios entran como cuentas y los pacientes como contactos, con la oportunidad ya en etapa ganada.
Cada paciente recibe una dirección privada donde ve sus órdenes y el estado de cada estudio. No hay registro que completar: pedirle una contraseña a alguien que viene dos veces al año garantiza que nadie lo use.
El enlace muestra únicamente lo suyo. El correo y el teléfono aparecen enmascarados, porque una dirección se reenvía, y nunca expone reactivos, costos ni recetas.
El portal trae datos de prueba listos: cien insumos, cincuenta y tres estudios y noventa días de facturación. Se carga con dos clics y queda operando.